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Generalidades sobre plantas naturales de acuario
Plantas
Las plantas naturales son una parte fundamental del acuario. No sirven solamente de decoración, aunque también, sino que son unas grandes aliadas en la lucha contra las algas, producen oxígeno, eliminan nitratos, fosfatos y otros compuestos que no nos interesan en nuestro acuario, sirven de escondite para las crías de nuestros peces o para peces e invertebrados muy pequeños, son unos sitios adecuados para las puestas de algunos animales y en última instancia sirven de alimento a los vegetarianos o herbívoros. Se pueden usar también plantas artificiales si no nos queda más remedio porque tengamos peces no compatibles con ellas porque se las coman o las desentierren, de hecho hay algunas que ya tienen una apariencia muy parecida a la de las naturales. Pero si podemos evitarlo, usaremos siempre las naturales, que nos reportan todos los beneficios que hemos visto antes.
¿Qué necesitan las plantas acuáticas para vivir?
Tres cosas fundamentalmente: nutrientes, CO2 (dióxido de carbono, antiguamente anhídrido carbónico) y luz.
Nutrientes
¿A qué nos referimos con nutrientes? Principalmente a nitratos, fosfatos y potasio, los 2 primeros llamados macronutrientes (o macros) porque son los que se utilizan en mayor cantidad, y por otro lado hierro, magnesio, calcio, cobalto, manganeso, cobre, zinc... en muy pequeñas cantidades, que junto con el potasio se les denomina micronutrientes (o micros), debido a que aunque se necesitan muy pequeñas cantidades de ellos son indispensables porque intervienen en procesos de la fotosíntesis y son totalmente necesarios. ¿Podemos añadir estos nutrientes de cualquier manera y en cualquier cantidad? Obviamente no. Dependerá mucho de la cantidad y tipo de plantas que tengamos (acuario poco o muy plantado, especies de crecimiento lento o rápido), de la luz que tengamos, que determinará el ritmo de consumo de los nutrientes; igualmente para el CO2; de si tenemos o no un sustrato nutritivo debajo de la grava... Es importante ir midiendo los valores de nitrato y fosfato al menos semanalmente, si no más a menudo, en las primeras etapas cuando el acuario está en pleno crecimiento y desarrollo. Más adelante llegaremos una especie de equilibrio más o menos estable en la que ya sabremos con certeza cuál es el consumo semanal de cada nutriente, incluso el consumo diario. Por lo general, un acuario medio que no esté muy plantado y que no tenga plantas excesivamente rápidas en su crecimiento, el nitrato y fosfato se aportarán simplemente con los desechos que generen los peces, sobre todo si no tenemos superpoblación. Incluso pueden llegar a acumularse teniendo que hacer cambios de agua más a menudo. En el acuario tipo holandés en el que priman las plantas, no hay peces o hay muy pocos, y las plantas que se usan son generalmente muy exigentes en cuanto a luz, nutrientes y CO2, nos ocurrirá lo contrario y habrá que aportar cada uno por separado.
Los micronutrientes, de igual forma, en un acuario medio se pueden aportar con el cambio de agua semanal del 25-30% ya que el agua del grifo lleva todos ellos (excepto el potasio). Por tanto no debemos obcecarnos con abonar, abonar y abonar compulsivamente porque puede tener un efecto más perjudicial que beneficioso.
CO2
Si tenemos una mínima noción de biología – o conocimiento del medio como se le llama en la generación de la LOGSE – sabremos que los animales al respirar tomamos oxígeno (O2) y expulsamos dióxido de carbono (CO2, anteriormente denominado anhídrido carbónico). Las plantas, y las algas, hacen lo contrario: toman CO2 y expulsan O2.Es lo que conocemos como fotosíntesis. En honor a la verdad, también realizan el proceso contrario. Realizan ambos durante el día y solo el “nuestro” durante la noche. Pero como esto puede ser algo difícil de comprender nos ceñiremos a la primera versión, que es la más sencilla, simplificando la explicación.
En condiciones normales, y con esto me refiero a un acuario comunitario básico, plantado moderadamente y sin excesivas pretensiones, las plantas aprovechan el CO2 que generan los peces al respirar, con eso consiguen ir creciendo a un ritmo medio según la especie. Pero en acuarios tipo holandés, muy plantados, y especialmente con plantas de rápido crecimiento y alto consumo, este CO2 de origen animal no es suficiente, así que deberemos aportar CO2 de forma externa. Existen diversos métodos en el mercado: con pastillas efervescentes, con levadura y azúcar, con pequeños botes tipo spray, y los más efectivos de todos: con botellas o bombonas a presión, generalmente en formatos de 500 gr a 1 kg, incluso 2 kg, y en los últimos tiempos minibotellas de unos 80 gramos o menos pensadas para nanoacuarios.
¿Cómo introducimos este CO2 en el acuario?
Tomaremos como referencia los equipos de CO2 con botellas de gas a presión que son los más eficaces. Primero colocamos un manómetro a la botella que tengamos para controlar. Un manómetro es un accesorio con el que controlamos la presión de salida del gas. Va con una rosca unido a la botella para que ajuste bien porque va a soportar presiones elevadas. El manómetro suele llevar una o dos esferas como de un reloj, o como los aparatos que utiliza el médico/enfermero/farmacéutico para tomar la tensión. Si lleva solamente uno controlará la presión de salida del gas de la botella. Si por el contrario lleva 2 uno controlará la presión de salida del gas de la botella y el otro la presión del gas del manómetro al acuario. A continuación del manómetro podemos poner el tubo que lleve el CO2 al acuario y a continuación el difusor o reactor; o bien, podemos colocar una válvula solenoide o válvula espiral. La función de esta válvula es la de dejar pasar el gas o impedir su paso y suele ir conectada a un pequeño ordenador con una sonda que mide el pH y si éste sube de un nivel determinado que nosotros le fijamos abre la válvula, ya que éste es uno de los “efectos secundarios” del CO2: baja el pH. También suele ir conectada al programador que enciende y apaga la luz para que no se siga inyectando CO2 por la noche. Esto sería muy peligroso porque sin luz las plantas no realizan la fotosíntesis en condiciones de oscuridad y no absorben el CO2 que estamos metiendo al agua. La consecuencia sería por lo tanto una bajada muy grande de pH y un exceso de CO2 que en caso de tener peces los asfixiaría.
La misión del difusor o reactor de CO2 es hacer las burbujas de CO2 más pequeñas u obligarlas a realizar un mayor recorrido en contacto con el agua para que se mezcle más efectivamente en ella. Si no, podemos perder bastante cantidad de CO2, con el mayor gasto que conlleva y nos estará dando un valor falso de consumo de nuestras plantas. La cantidad media de burbujas que se inyectan en el acuario es de 1 a 3 en función, como siempre, de la cantidad de plantas que tenga el acuario, de las características de estas plantas en cuanto a consumo, etc. Será necesario realizar pruebas con el CO2 en nuestro acuario antes de dejarlo conectado sin más y olvidarnos de él.
Otro aspecto a tener en cuenta es que al inyectar CO2 estaremos gastando dureza de carbonatos (kH) por una ecuación en la que no entraremos que relaciona CO2, carbonatos, bicarbonatos, etc. Por ello, el nivel mínimo de kH que debemos tener para que la adición de CO2 en nuestro acuario sea segura es de 4. Si baja por debajo de 2 ó 3 debemos subirla lo antes posible, pero como todo en acuariofilia, despacio, progresivamente.
Luz
Otro aspecto importante para las plantas de acuario, igual que para las terrestres, es la luz. No sirve cualquier luz, cualquier potencia, cualquier temperatura de color (ya veremos este concepto)...
Primero hablaremos de watios. Éste es un concepto que se ha usado durante muchos años para tener una idea orientativa de “cuánta luz” necesita nuestro acuario. Aunque en realidad es una medida de consumo, es decir, en cuánto se traducirá la factura a final de mes, nos puede servir bastante bien si nos estamos introduciendo en el mundo de los acuarios por primera vez y no queremos liarnos con luxes, lúmenes y demás – aunque se verá en mensajes más adelante cuando vayamos subiendo el nivel de conocimiento. No hay que olvidar que el objetivo fundamental de este blog es dar unas cuantas pinceladas fundamentales de los conceptos relativos al funcionamiento del acuario que debemos conocer para mantener un acuario sano y equilibrado, y que cuando los oímos por primera vez de boca del dependiente de la tienda de confianza o del amigo que tiene acuarios hace tiempo y probablemente nos haya metido en esto seamos capaces de comprender de qué nos están hablando, y no nos sintamos abrumados.
Bien, tras el paréntesis explicativo seguimos con la luz. Decíamos que íbamos a hablar de watios, que además es una medida fácil de controlar ya que todos los fabricantes suelen indicarlo tanto en el embalaje como en el propio tubo/bombilla/LED. Para acuarios medianamente plantados, sin excesivas pretensiones, con plantas sencillas de crecimiento medio, es decir, el acuario de la mayoría de los principiantes, un valor de 0,5 W/litro es el ideal: ni se nos queda corto de luz, con lo que nos limitaría bastante la variedad de plantas que pueden crecer en nuestro acuario, ni tenemos una luz excesiva, que nos haría estar muy pendientes del abonado y probablemente nos generaría algas.
¿Qué significa el valor de 0,5 W/litro? Significa 0,5 watios (o medio watio) por cada litro de agua. O lo que sería lo mismo, 1 watio por cada 2 litros de agua. Éste sería el caso de un acuario de 100 litros con 50 watios de luz (50:100=0,5) Tenemos que darnos cuenta de que cuando hablamos de los litros de agua de acuario estamos hablando de litros netos, no brutos, es decir, los litros de agua reales que entran si eliminamos el espacio que le quitamos con la grava, las piedras, el filtro si es interno, etc. Esto es: un acuario que mide 1 metro x 0,3 m x 0,4 m (o 100 cm x 30 cm x 40 cm) nos daría 120 litros brutos, pero no son 120 litros útiles porque si después de meter todo lo que hemos dicho arriba (grava, filtro, etc.) intentamos meter 120 litros medidos de agua veremos que no caben, que nos sobran unos cuantos.
Para acuarios muy plantados, y/o con plantas de crecimiento muy rápido, sobre todo con plantas muy exigentes (tanto en luz como en abonado de nutrientes y CO2) nos tendremos que ir a un valor de 1 W/litro o incluso más. Desaconsejo este caso para los recién iniciados si no tienen experiencia previa porque si bien no es un acuario imposible de mantener, sí que conlleva mucho más trabajo, abonado y revisión diaria, poda cada poco tiempo... El que quiera hacerlo, que lo haga pero aconsejo que se informe bien antes de empezar para evitar fracasos y decepciones. Si es tu caso... ¡adelante! Ánimo y paciencia :)
Otro aspecto de la luz que debemos saber es la temperatura de color. Esta característica tiene unos valores que suelen oscilar entre los 3000 o 4000K (grados Kelvin) y los 20000K. A valores más bajos el color que vemos en la bombilla/fluorescente es rojizo, de ahí pasa a amarillo. Si seguimos aumentando alcanzamos el blanco en torno a los 9000K. Hacia los 12000K empezamos a verla azulada y a los 20000K es azul oscuro. A grandes rasgos, como siempre. Los fluorescentes que mejor aprovecharán las plantas son los amarillos-blancos. Podemos decir que serán los que estén en el rango de los 4000 y los 9000K. Para tener un espectro de luz más completo y aprovechable se recomienda poner un tubo de cada color.
Muchos fabricantes indican en el embalaje y el tubo los grados Kelvin de sus tubos, pero otros lo expresan de otra manera. Habitualmente es un 8 ó un 9 (en función de la calidad de la luz) seguido de dos números que se corresponden a los 2 primeros dígitos de la temperatura de color. Por ejemplo, un 860 se corresponderá con una temperatura de color de 6000K y un 890 con 9000K.
Por último, podemos plantearnos cuántas horas debemos tener encendidas las luces del acuario para que nuestras plantas crezcan sanas. Es lo que se llama fotoperíodo. Éste no tiene que ser superior a 8 horas. Es más que suficiente para que hasta un acuario holandés se desarrolle correctamente.
Un error muy común es intentar compensar la falta de luz (un ratio W/litro bajo) con más horas de luz. Esto sin embargo es contraproducente porque lo único que puede provocar es una proliferación de algas.
Éstas serían a grandes rasgos las ideas fundamentales a tener en cuenta para mantener plantas naturales en nuestro acuario de agua dulce tropical.